Reunión con Lidia
Feb 04, 2026
Para esta edición, tenemos la suerte de destacar a Lidia, una joyera de Montreal apasionada que diseña joyas minimalistas, delicadas y significativas en su taller de Montreal. Desde hace más de una década, crea piezas hechas a mano que celebran la fuerza, la belleza y la confianza de las mujeres en su día a día, apoyando al mismo tiempo la artesanía local.
En esta entrevista, Lidia nos cuenta su trayectoria, su enfoque creativo y lo que la motiva en el mundo de la joyería ✨
¿Puedes hablarnos de tu trayectoria en la joyería?
La creación de joyas siempre ha formado parte de mi vida. De niña, ya fabricaba joyas sin imaginar que esto se convertiría en un oficio. Más tarde, en la secundaria, empecé a vender mis creaciones a mi entorno, de forma natural.
Tras mis estudios en producción teatral, así como un año viviendo en Irlanda y viajando por Europa, me encontré en un momento decisivo. Fue a mi regreso a Quebec cuando descubrí la existencia del oficio de joyera. Me inscribí en la Escuela de Joyería de Montreal y supe de inmediato que había encontrado mi camino.
Después de mis estudios, también enseñé allí durante cinco años. En 2011, fundé mi empresa, hoy conocida bajo el nombre de Lidia.
¿Qué te impulsó a querer ser joyera y trabajar en este universo?
Siempre quise ejercer una profesión artística y manual, y la joyería me permitió reunir ambos aspectos. Lo que me atrajo de la joyería fue, al mismo tiempo, la potencia simbólica de la joya y el equilibrio entre la creación, la técnica y el sentido. Una joya acompaña momentos importantes: porta recuerdos, emociones, a veces incluso etapas de la vida. Me gustaba la idea de crear objetos que perduren, que se transmitan y que tengan una verdadera carga afectiva, sin dejar de estar anclados en el día a día.
También disfruto mucho el desafío que representa la creación de una joya bella y cómoda de llevar. Un par de pendientes no debe ser demasiado pesado, un anillo no debe engancharse. Estas limitaciones forman parte integral del proceso y nutren mi creatividad. Para mí, una joya debe ser a la vez significativa, duradera y pensada para ser usada todos los días.
¿Cómo describirías tu enfoque artístico? ¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?
Mi enfoque es muy intuitivo y se centra en el día a día. A menudo me inspiro en momentos banales, pequeñas situaciones de la vida que hacen sonreír o que tienen una emoción particular. Por ejemplo, mi última colección, Let’s go Bananas, nació de una broma interna entre amigas y celebra a la vez el humor, la complicidad y esos pequeños impulsos que pueden empujarnos a crear, a atrevernos y a superarnos.
También obtengo inspiración de la naturaleza y los viajes. El pasado noviembre, justo antes de mi mercado de Navidad en Vancouver, paseaba por el bosque durante mis vacaciones cuando una idea para mi próxima colección me vino como algo evidente. Estos momentos simples, a veces insignificantes, alimentan toda mi creatividad y se transforman en joyas que cuentan historias.
¿Cuál es la etapa del proceso de creación que prefieres?
La etapa que más me gusta es cuando lo que he imaginado se materializa. Cuando el metal empieza a tomar forma, que la joya se perfila bajo mis dedos y siento que va a funcionar. Es un momento muy concentrado, casi meditativo, donde todo se alinea: la forma, el material y el sentido. Adoro esta sensación de pasar de lo intangible a algo concreto y vivo, listo para ser llevado.
¿Cuánto tiempo se requiere en promedio para crear una pieza, desde la idea hasta la joya final?
Cada joya es única, y a menudo toma cerca de un año para que la idea de la colección madure plenamente y se convierta en joyas. Durante este tiempo, pulo cada detalle para que las piezas sean a la vez sólidas, cómodas de llevar y fieles a la idea inicial. Este trabajo minucioso es lo que transforma una simple idea en joyas únicas y duraderas.
¿Cuáles son los mayores desafíos de tu profesión hoy en día?
Uno de los principales desafíos es lograr conciliar la creatividad y las limitaciones técnicas. Una joya debe ser bella, pero también sólida, cómoda y funcional. A veces hay que revisar o adaptar una idea para que funcione en la realidad, lo que requiere paciencia y perseverancia.
También es difícil dar a conocer tu trabajo y encontrar tu lugar en un mercado competitivo, manteniendo la fidelidad a tu propio universo y a tus valores.
Un desafío adicional hoy en día es la fluctuación del precio de los metales preciosos. Recientemente, el precio de la plata y el oro ha aumentado fuertemente, lo que me obliga a adaptarme y a revisar mis tarifas para que mis joyas sigan siendo justas, mientras sigo ofreciendo la calidad y durabilidad que mis clientas esperan. Estas variaciones forman parte de las realidades del oficio y requieren flexibilidad y vigilancia para gestionar mi empresa sin dejar de ser fiel a mi universo creativo.
Como muchos oficios artesanales, la gestión de la empresa consume mucho tiempo y energía, entre la creación, la producción, la comunicación y los pedidos. Encontrar el equilibrio entre todas estas facetas es un verdadero desafío diario, pero es también lo que hace que este trabajo sea tan estimulante.
¿Qué consejos le darías a una persona que desea iniciarse en la joyería?
Diría ante todo que siga su curiosidad y su pasión, y que no tenga miedo de experimentar. La joyería requiere a la vez técnica y creatividad, y hay que aceptar que cada error es una lección.
También es importante tomarse el tiempo para aprender las bases, ya sea mediante formación o experiencia, y construir un universo personal en lugar de querer copiar lo que ya existe.
Finalmente, hay que ser consciente de que es un oficio que requiere paciencia, perseverancia y adaptabilidad. Entre las limitaciones técnicas, las fluctuaciones de los materiales y la gestión de una empresa, hay que saber adaptarse y mantenerse motivado. Pero si te gusta crear y contar historias a través de tus joyas, es un oficio increíblemente gratificante y satisfactorio.



